En principio se nos presentan como una familia tipo:
mamá, papá, el nene y la nena; claro la cosa se complica un
poquito si a estos 4 integrantes se le agregan 2 tíos, una abuela un
mayordomo y un... mmm, este... ¿Cómo decirlo? Una mano con vida propia.
Pero todo esto para ellos no es problema, su residencia esta abierta
para todo aquel que se anime a entrar.
Ella, Morticia, es un ama de casa perfecta: ama a sus niños, a su esposo
y enloquece de placer cuando este le habla en francés, se ocupa de los
quehaceres del hogar, cocina, le da de comer a sus mascotas (unas
simpáticas plantas carnívoras). Él, Homero, es todo un caballero: se
encarga de las finanzas, le gusta fumar habanos y andar en bata y
pantuflas por la casa, pero... ¡Ojo! Si la ocasión lo requiere, sabe
vestirse muy bien. Los pequeños de la familia son 2 simpáticas
criaturitas: El gordito, Pericles, que sigue los pasos de su tío
Lucas y su hermanita Merlina, que es un tanto mas retraída.
La familia Addams vive en un gran castillo acompañados por el
mencionado tío Lucas, el hermano de Homero, quien tiene como
pasatiempos (entre otros) encender una lamparita eléctrica
en su boca; otro de los integrantes es Largo (el mayordomo) quien
además de cumplir con sus tareas es un excelente pianista. También
es muy importante Dedos, la mano encargada de ayudar en todo lo
que sus miembros le permitan hacer.
Ocasionalmente viven en el castillo: la abuela de los chicos, que no
es mas que la madre de Morticia y es la encargada de realizar ciertos
brebajes que terminan siempre causando algún problema y el otro
personaje que suele aparecer es el tío Cosa, un tipo petiso cubierto
de un largo cabello que le llega hasta el piso.
Tal vez sus costumbres no sean las más comunes, pero hoy en día
¿Quién no resulta un poco extraño? A ellos les encanta las rosas,
aunque solo los tallos y las espinas; se relajan cuando son puestos
en el potro de torturas; les sientan bien los brebajes venenosos;
algunos disfrutan con los shocks eléctricos y creen que no hay nada
mejor que corretear entre las tumbas. Pero por sobre todo sobresale
el amor (un tanto curioso), que reina en la casa.